Archives

  • 2018-07
  • 2019-04
  • 2019-05
  • 2019-06
  • M s adelante del fragmento arriba citado de

    2019-05-10

    Más adelante del fragmento arriba citado de Memórias, hallamos otro en el que se aborda la cuestión de la insensibilidad. Graciliano la juzga extraña al igual que extraordinaria le parece la desaparición de los deseos sexuales: afirma que todos los sentidos desfallecían. Si son los sentidos los que desfallecen, lo único que le resta es la conciencia para corroborar que aún existe, que su AP1903 cuerpo sigue allí y que aún no ha muerto; aunque, curiosamente, el protagonista de Insônia parece luchar en contra de la conciencia: “Nada sei: estou atordoado e preciso continuar AP1903 dormir , não pensar, não desejar, matéria fria e impotente. Bicho inferior, planta ou pedra, num colchão.” ¿Será entonces que reflejarse y pensar son procesos equivalentes? La última parte de su reclusión, Graciliano la pasa en la “Casa de Corrección”, a su llegada ve un espejo, se acerca y no puede contener una exclamación de asombro: Pero el desconocimiento no es privativo de Memórias, varios de sus personajes también la padecen, tal es el caso de João Valério, el protagonista de Caetés: “Penetrei na saleta de espera, gelado, a vista escura. Assaltou-me um pavor estúpido. Vi no espelho do porta-chapéus uns olhos atônitos e uns beiços muito brancos. […] A minha figura no espelho pareceu-me burlesca.” Ahora, ¿por qué en el caso particular de Caetés se utiliza el término figura y no cuerpo o rostro?, no creo que sea solamente por la mera circunstancia de querer abarcar en un término ambos vocablos (acepción plausible); ya que figura puede significar también bulto indefinido, impresión que producen las cosas o la forma exterior de las mismas. La elección realizada no puede ser azarosa. Las tres acepciones ayudan a comprender la cita. João Valério está apasionado por la esposa de su jefe y ello lo va degradando físicamente en el transcurso de la novela (la cual, además del amorío, tiene como línea argumental paralela la escritura por su parte de una novela sobre los caetés), por eso no reconoce su físico a primera vista, la impresión que le produce su reflejo es la de un bulto indefinido en la que sólo resaltan los ojos y los labios: su forma exterior plasma lo que él siente y piensa de sí mismo. Lo que acontece con este personaje es lo opuesto a la idea que Jeudy expone; en él ya no existe la unidad del cuerpo, por ello siente escindidas las dos partes que lo componen: cuerpo-alma, cuerpo-razón, tal como lo muestra el siguiente pasaje: “O corpo! O corpo! É a alma que eu quero, disse a mim mesmo numa exaltação absolutamente desarrazoada”. João Valério percibe que el amor que siente es puramente físico y que ese anhelo de raíz petrarquista de fundir las almas de los amantes es imposible, y ello lo conduce a la sinrazón y a identificarse con los personajes de la novela que recién terminó de escribir: Volvamos una vez más a las Memórias. Después de la sorpresa ante su condición deplorable, le es ofrecida a Graciliano algo de comida, de pronto el hambre retorna y comienza a devorar, casi frenéticamente, lo que tiene enfrente; esto es comprensible, no obstante, a él le produce asombro y vergüenza a tal grado de afirmar que se porta como un salvaje y de calificarse como un animal hambriento, sordo y mudo. En 1964, póstumamente, se editan por la editorial José Olympio los poemas que Candido Portinari comenzara a escribir en los últimos años de su vida. Fue el último legado de una etapa en la que vio frustrada la realización de dos grandes proyectos: la edición ilustrada de dos grandes obras: El Quijote y Vidas secas. No obstante, Portinari tuvo un constante intercambio con la literatura, tal como se ve en las ilustraciones realizadas para las Memórias póstumas de Brás Cubas, Menino de engenho y O alienista. Su gran interés por la literatura y su constante intercambio epistolar e ideológico con los escritores de su época podrían explicar su interés por escribir; tal pareciera que los trazos no eran suficientes para exprimir su interior, tal como comenta Manuel Bandeira en la presentación de la ya citada edición de los Poemas: